inicio
novedades
Naturaleza
Retratos
taller
biografia
contacto

Fotos descriptivas debajo texto

Envidio a los pintores, soy escultor, me gusta más las tres dimensiones que las dos, cuando pienso que mis colegas de dos con sólo pinceles, pinturas y una tela hacen lo que les gusta a ellos y se acabó, los envidio; trabajo artístico, de cabeza, y poco trabajo físico. La escultura tiene su trabajo de cabeza, el artístico, y mucho de brazos y riñones.
Las de martillo y cincel, piedra, tienen tela marinera: Ya casi nadie las hace, el costo en horas y en esfuerzo es demasiado alto.
Las esculturas modeladas, modelando arcilla, cera, plastilinas profesionales… son más frecuentes y son las que yo hago.
Sirva esta pequeña introducción a la técnica, para dar a conocer como se hace una escultura desde la primera idea hasta su terminación en bronce u otro material imperecedero.

Partiendo ya, de que uno tiene las ideas claras , se han hecho fotos, se han bajado fotos del bendito interné, se ha rebuscado en el gugle,etc. Me pongo manos a la obra y hago unos dibujitos y/o bocetos donde encajo las líneas de lo que será el armazón metálico para que la escultura que voy a hacer con un material dúctil y modelable se autosustente.

Se hace el esqueleto. Yo lo hago casi siempre con gavillas metálicas soldadas, forro éste armazón de gavillas con tela metálica y ya tengo el soporte donde empezar a poner arcilla, por ejemplo.

Se va poniendo la arcilla poco a poco, se va igualando, se va afinando, se quita, se pone arcilla… hasta que se termina la escultura, siempre en fresco y sin dejar que se seque.

Ya está la escultura hecha. Normalmente me digo a mí mismo “ qué bien te ha quedado “ y si no, sigo. Pero la arcilla se seca y cuartea, la cera se deforma y las plastilinas con nada que se toque se fastidian. Hay que hacer un molde para reproducir una o varias copias exactas de lo que se ha hecho con los materiales blandos.
Los moldes son de dos tipos: molde rígido o perdido, para sacar una sola copia y moldes flexibles, de siliconas especiales, o múltiples, para sacar varias copias.
El molde rígido se hace con escayola en dos o más partes, una vez se ha hecho, se unen las partes y se rellena con un material que cuele líquido y termine sólido.
Antes utilizaba el poliéster, pero tenía bastantes inconvenientes, por ejemplo: mucho calor de reacción al endurecer, catalizar; contracciones notorias; poca resistencia a los ultravioletas del sol, al exterior duraría varios años sólo; de dureza está bien pero es frágil al impacto, por lo que las partes más finas se acaban rompiendo con facilidad. Hace tiempo que huso las resinas epoxídricas, que para mi gusto son inmejorables; hay varios tipos, en pasta, líquidas, densas, a utilizar según las necesidades; no contrae; resistentes a la humedad y ultravioletas, casi, casi, indestructible; muy resistentes al impacto y al rayado; no producen calor de reacción, evitando las fracturas internas. El único problema es que el kilogramo de epoxi es cinco o seis veces más caro que el poliéster, pero que se le va a hacer, compensa, ya que se supone que una escultura se hace para que perdure toda la vida.

Cuando la resina que se ha colado en el molde rígido ha endurecido, se destruye la escayola con martillo y cinceles, se descubre la pieza; ésta suele salir con algún que otro agujerillo, pequeños defectillos y rebabas, que se repasan y terminan con las máquinas. La pieza se termina con la policromía o con una pátina simulando bronce.

- Si se pretende hacer la pieza en bronce o sacar varas copias en resina, se emplean los moldes de silicona flexible. La silicona es un invento que ha solucionado muchísimos problemas técnicos que se presentaban al hacer varias copias y ha facilitado en gran medida la fundición en bronce.
A la pieza terminada, en arcilla o cera, se le aplica una o varias capas de silicona, a brocha, hasta conseguir un grosor de un cm. aproximadamente. Tenemos la pieza recubierta con la silicona y esperamos que vulcanice y endurezca; si se sacara o cortara ésta, se caería, no se autosustenta, es como un guante, para evitar ésto, antes de cortar o sacarla de la pieza, se le hace un contramolde o molde madre, normalmente de escayola o de resinas y fibra de vidrio, que rigidiza el conjunto y fija al molde de silicona en su sitio.
Para hacer varias copias en resinas, es fácil, se rellena el molde con la resina líquida, se espera a que endurezca y se saca del molde; al ser éste flexible, permite hacer esta operación varias veces.
Para reproducir la escultura en bronce se emplean también los moldes de silicona, porqué, porque la técnica de fundición es la llamada “ a la cera perdida “ y hay que hacer una copia de la escultura en cera, si la escultura está hecha en arcilla y si está hecha en cera y hay que hacer varias copias. Desmoldear la cera de un molde rígido de escayola es imposible, se rompería la cera, hacerlo de un molde flexible es factible y relativamente sencillo.

Ya tenemos la copia en cera, que se hace por volteo o pincelada para que salga hueca, de 0,5 a 1 cm. de grosor aproximadamente. Se le colocan los bebederos y colada, de cera también y se maciza con cemento refractario, de los que hay diferentes tipos y técnicas de aplicación. Con esto se ha conseguido un bloque pétreo con la escultura de cera dentro. Éste bloque se introduce en el horno y se calienta poco a poco hasta alcanzar los 900º centígrados, dejándolo en él unas doce horas. La cera se pierde, se volatiliza totalmente, así como todo resto de humedad. Cuando el bloque se saca del horno se deposita en una cama de arena en el suelo, ésta arena absorbe las salpicaduras del metal fundido si se produjesen, el bloque se coloca al revés de cómo entró en el horno, el agujero de la colada por donde se derritió la cera queda arriba y por ahí es por donde entra el bronce que previamente se ha fundido en otro horno a unos 1.300º
El bronce ocupa el lugar donde estuvo la cera, ayudado por los bebederos que estratégicamente se colocaron para que entre y llene todas las formas y recovecos. El tema de los bebederos es fundamental y hay que pensar que toda la cera licuada debe de salir por estos bebederos y el bronce fundido entrar por los mismos, es un problema de vasos comunicantes, que se resuelve con sentido común y práctica. La pieza, en cera, se hizo hueca para que la copia, en bronce, salga hueca; si se hiciera maciza, el bronce al enfriarse contraería y retorcería, deformando la escultura; también para quitar peso, en el caso de que saliera bien una pieza maciza, no sería práctico la barbaridad de lo que pesaría. Un bronce de sobremesa podría pesar en bronce macizo sus treinta kilogramos.
Cuando se ha enfriado el bloque de cemento refractario, con la pieza en bronce dentro, a martillazos y sin consideración se destruye y se descubre la escultura en bronce. Se limpia la capa vitrificada, la cascarilla, que se queda adherida, con chorro de arena a presión; se cortan los bebederos y coladas y se repasan las rebabas a máquina, máquinas duras, porque el bronce es duro. Una vez limpio y repasado se le aplica a brocha o spray, ácidos o sales y calor para que vaya cogiendo los tonos tan estéticos y a veces espectaculares, es decir su pátina natural. La pátina no es otra cosa que la oxidación-reducción de uno o los dos metales que forman el bronce, el cobre y el estaño, ésta pátina protege al metal de ulteriores oxidaciones al contrario de lo que ocurre con el hierro que no cesa hasta oxidar todo el metal.
El bronce es el material por excelencia para la escultura, es noble, precioso, eterno… peeeero hay un problema, la fundición del bronce está no cara, está carísima y desde que tenemos el euro más cara todavía. Un ejemplo: si una pieza en bronce eterno vale 20, en epoxi casi eterno valdría 6 y en frágil poliéster 1,5 más o menos.

En esta página de Taller pondré series de fotos donde se puedan ver la técnica desde que se empieza hasta que se termina una escultura, siguiendo sus pasos y con el empleo de los diversos materiales antes comentados. Espero se entienda bien, y si no, para eso está el correo e. o el teléfono. Por mi parte encantado de charlar de lo que más me gusta.

Si me dan envidia los pintores, como decía al principio, el arte de vanguardia, todo todo no, pero casi todo, me da una cosa mala por el cuerpo. Los surrealismos, churriguerismos, artes metamórficos y demás inventos nacidos yo creo de una falta de habilidad manual y un no saber dibujar o modelar, me ponen malo y que se valore la falta de profesionalidad y el poco esfuerzo, con mucho cuento, eso si, me ponen más malo todavía. Para mí, son productos de un marketing, que usa el Arte de mala manera y se quedan con el público, tratándolos de tontos y de incultos y de paso le sacan los duros. – Usted es que no entiende de arte, este autor está cotizadísimo y sus cuatro brochazos están valorados en veinticinco mil euros… y bla, bla, bla.-
Hay! Madre.

Alfredo Fillol Talens.

Fotos descriptivas

Enlaces de interes